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[Historia y Monumentos

El Ayuntamiento de Cambre forma parte de la histórica comarca de las Mariñas dos Freires, contigua a la no menos histórica comarca de las Mariñas dos Condes (Betanzos y área de influencia).

 

Los primeros indicios de asentamiento en la comarca tiene que ver con las rutas terrestres: los antiguos caminos que serpentean por las suaves colinas y valles brumosos de estas tierras, están asociados ya desde el Neolítico a las necrópolis megalíticas.

Así lo parecen atestiguar los importantes restos de cámaras megalíticas en los límites de este ayuntamiento con el de Carral. También en el colindante ayuntamiento de Culleredo, en el Monte das Arcas (hoy campo de Golf) una interesante necrópolis está asociada a ese remoto camino que luego comunica en Sigrás con lo que será el Camino Inglés a Santiago. Algunas noticias hablan de una mámoa (túmulo megalítico) en el castro de Gosende en la parroquia de Andeiro, por lo demás otra probable variante de esta ruta.

Sin embargo, los vestigios más importante y significativos de la prehistoria se circunscriben a la Edad de Hierro con la existencia de varios castros; además de los indicios de una inscultura rupestre (petroglifo) en el impresionante castro de Sigrás, que se adscribe crono-culturalmente a la Edad del Bronce Atlántico.

Los castros conservados en Cambre no muestran más que algunos indicios de habitación y en alguno de ellos se adivinan los muros defensivos de piedra, aunque en su mayoría son muros, terraplenes y fosos defensivos formados de tierra mezclada con piedras. Figuran en el catálogo de Patrimonio los castros de Pravio y Armental en la parroquia de Pravio, Fraís en Cecebre, Cambre, Sigrás, Meixigo, Vigo y Gosende. En general, todos estos castros responden a la tipología general del mundo castreño gallego: suelen situarse en un lugar preponderante (colina o media colina), normalmente en lo más alto, donde se ubica el poblado con casas circulares y están rodeados de un muro defensivo que se continúa con diversos fosos, contrafosos, terraplenes, terrazas, etc. Por su grandeza y situación privilegiada destaca imponente el Castro de Sigrás que domina los fértiles valles del río Mero y del río do Gaiteiro (Valiñas) y desde el cual se divisan los castros de Meixigo y Cambre y los del vecino ayuntamiento de Culleredo, Alvedro, San Cosme y Sueiro. En el interior del recinto del Castro de Sigrás (muestra planta circular con entrada protegida por dos canteras mirando al Sur, la parte menos defendida) fueron hallados los petroglifos anteriormente citados y aún se adivinan restos de construcciones circulares que afloran levemente del suelo. En ninguno de estos castros se ha hecho excavación arqueológica alguna, aunque sí fueron objeto de diversas prospecciones. En el Castro de Cambre, situado frente a la iglesia de Santa María, en los desmontes del terreno para la edificación de diversas obras para el Colegio Público, han quedado al descubierto numerosos montones de piedra que tal vez se correspondan con el primer recinto defensivo. En el Castro de Meixigo hay noticias del descubrimiento de un molino de mano, útil muy común en la cultura castreña del Noroeste Penínsular.

En torno al mundo castreño se ha ido entretejiendo toda una red de leyendas que conforman un rico folclore del que Cambre participa en mayor o menor medida. En Sigrás aún se pueden oir los relatos acerca del pasadizo secreto que comunica con el Pazo de Sobrecarreira al cual pertenece. En Cambre se cuenta que desde el altar de la iglesia de Santa María se inicia un lóbrego e inquietante pasadizo que lleva directamente al cercano castro: esta era la magnífica vía de escape para los monjes benedictinos en caso de peligro. Precisamente del peligro habla otra leyenda recogida en Santiago de Sigrás: en estas tierras el peligro debió de ser constante como corrobora la pervivencia de la leyenda del "Pozo de la Campana". La enorme campana que se oculta en el fondo de las oscuras aguas de un meandro del río Mero (a los pies del castro) sólo se oye tañer cuando va a ocurrir una gran desgracia.

La abundancia de restos de la Prehistoria en el ayuntamiento de Cambre indica el antiguo y temprano poblamiento de estos lugares. Es lugar común considerar que una antigua vía romana unía Farum (A Coruña) con Brigantium (Betanzos), hecho que parece corroborarse en la actualidad debido al feliz descubrimiento de una estructura romana, seguramente perteneciente a una "villae", entre la iglesia románica de Santa María y el Castro de Cambre. Este descubrimiento, que pronto se alojará en un pequeño museo, viene a autorizar aquello que los historiadores denominan "constantes geográficas" y que se repiten en todo el territorio gallego: la vigencia de las zonas de "hábitat" que siempre han sido las mismas como demuestra la reutilización de los castros tanto en época romana como en época medieval y que en algunos casos dio lugar a una villa (hecho probable en Cambre) o a una ciudad actual. En el caso de Cambre parece plausible, por tanto, que la colonización romana no supusiese el abandono de los recintos castreños debido tal vez a su posición estratégica. Pero, además, los romanos también emplearon las vías de comunicación existentes a su llegada que, como vimos más arriba, estaban asociadas a castros y a necropolis megalíticas. Este caso parece ocurrir también en Sigrás siendo considerada por parte de algunos investigadores, la ruta que se convirtió posteriormente en el Camino Inglés o de Faro (la segunda más importante de las rutas jacobeas), como parte de la "per loca marítima". El estudio de las ruínas romanas encontradas en Cambre permitirá, sin duda, establecer un pormenorizado conocimiento en torno a los primeros asentamientos humanos en este territorio. El sentido general de los datos expuestos se puede completar con las mencionadas "vías o rutas de comunicación" o pasos naturales (puertos), incidiendo en la consideración de que el "hábitat" se suele localizar en función de estos caminos, teniendo en cuenta las zonas favorables desde el punto de vista agrícola. En este punto es necesario señalar que los romanos, tras la completa colonización de Galicia, impusieron el sistema de las "villae" sobre el territorio, a saber, una división administrativa que implicaba la existencia de un "dominus" (señor). Las evidencias en torno a este tipo de ocupación del territorio se completan con la excavación arqueológica que hace algunos años se realizó en Carral, en la cual se puso al descubierto la existencia de una villa y la exhumación de una tumba hoy guardada en el Museo de Betanzos.

Después de la caída del Imperio Romano y con las invasiones de los pueblos del Norte, esta comarca tal vez pasó a ser habitada por las gentes de estos pueblos bárbaros (suevos) que pronto se integraron perfectamente a los modos de vida indígenas. Sus huellas tan sólo perviven en algunos topónimos y microtopónimos. En la Alta Edad Media es probable que estas tierras se viesen azotadas por las incursiones vandálicas de los piratas normandos y las posteriores promovidas por los califas musulmanes de Córdoba. Así, todavía en el vecino ayuntamiento de Oleiros se conservan leyendas acerca de la devastadora incursión llevada a cabo por Almanzor, sobre todo en torno a la iglesia parroquial de Maianca.

La primeras noticias documentales sobre Cambre hablan de Calambre o Calamber. Estas noticias tienen que ver con la edificación de una iglesia por parte de Alvito en un lugar conocido con el nombre de "Calambre". La dote otorgada a esta iglesia abarcaba la villa de Cambre y sus contornos, la de Sigrás (Cidriales) y la de Cela. Al lado de estas primeras noticias documentales se debe anotar la importancia que para la zona tuvo el descubrimiento o invención del sepulcro de Santiago en Compostela, puesto que ya desde el principio los peregrinos que llegaban del Norte de Europa y de las islas Británicas eligieron el puerto de Faro para completar la peregrinación a Compostela. La importante ruta que se origina completa uno de sus hitos más sobresalientes a su paso por las parroquias de Sigrás y Anceis. Esta ruta se convirtió no sólo en vía de peregrinos, sino también en un camino de circulación de mercancías. En este sentido y bajo la donación de los Condes de Traba pronto se construyó en la parroquia de O Temple la bailía de los caballeros templarios. Estos caballeros controlaron ya de inmediato el puente del Burgo y se erigieron en los verdaderos guardianes del camino con diversas filiales dispersas a lo largo de su transcurrir. Poseían diversas filiales dispersas a lo largo del Camino ofreciendo siempre protección a peregrinos y mercaderes contra los peligros constantes que representaban los impenetrables bosques gallegos. Todavía se conserva el topónimo de Bailía en la parroquia de Santaia de Cañás en el ayuntamiento de Carral. Como anécdota es curioso señalar que este dominio de los templarios sobre las diversas etapas del Camino posibilitó lo que algunos denominan las primeras "tarjetas de crédito" de la historia, pues el que iniciaba el viaje compraba un salvoconducto que confería el derecho a alojamiento comida y protección en general sin la necesidad de llevar el dinero encima.

Es posible que los caballeros de la Orden del Temple diesen el nombre a la comarca, aunque diversos historiadores consideren que proviene del monasterio benedictino de Cambre. La importancia y número de los templarios se presupone de un peso específico extraordinario puesto que a lo largo de la segunda mitad del siglo XII aparecen numerosos documentos que se refieren a ellos, a las donaciones que reciben así como a sus continuos problemas con la ciudad de A Coruña que había sido repoblada recientemente. La parroquia del Temple con su iglesia románica y el puente del siglo XIV son los últimos vestigios de la fortaleza que los templarios poseían aquí. A finales del siglo XII la ciudad de A Coruña se encontraba abandonada y semiderruida y su población se había desplazado al fondo de la ría, lugar más seguro frente a las incursiones piratas. Asi, bajo el reinado de Alfonso VII, el poderoso Conde de Traba fundará una puebla llamada " Burgo de Faro". A este lugar comenzaron a llegar los comerciantes de Gascuña y los peregrinos ingleses, con lo que el puerto sustituirá con el tiempo al de Padrón como puerto de la ciudad de Santiago. De este modo el puente del Burgo será el auténtico puerto al cual se arrimaban los barcos para la carga y descarga de mercancías, a la vez que delimitaba las aguas navegables de la ría. El lugar que hoy ocupa la iglesia de Santa Mª del Temple será la bailía de los Caballeros de la Orden del Temple, habiendo constancia de su existencia ya en 1188. El trazado de esta pequeña iglesia es distinto al primitivo, puesto que en su origen su planta era basilical de tres naves: hoy conserva una sola nave y un ábside semicircular cubierto con bóveda de cañón peraltada. El acceso al ábside se produce por medio de un arco de medio punto sobre columnas pareadas y exentas. En la portada occidental, cumpliendo la función de dintel, se encuentra empotrado el tímpano de la primitiva portada de la Iglesia: es semicircular y en él está esculpido un puente con cinco arcos de medio punto, lo que denota la importancia que el puente del Burgo tenía para los caballeros templarios.

El Camino Inglés o de Faro transcurre por Sigrás, después de dejar tierras del ayuntamiento de Culleredo, comenzando en el antiguo y curioso puente de A Xira o de Alvedro: se trata de un pequeño puente de factura medieval, posiblemente del siglo XIV. Posee un arco de medio punto que descansa sobre poderosos sillares de granito bien labrado. Sobre le primer arco, y sin apoyarse en él, se ha construido un nuevo arco posiblemente en el siglo XVII. El espacio entre los dos arcos superspuestos está rellenado de cachotería. El Camino transcurre ascendiendo hacia la iglesia, conservándose numerosos topónimos referentes al camino de los cuales hay constancia en el catastro del Marqués de la Ensenada. En este tramo de Sigrás y Anceis coinciden los elementos artísticos e históricos más importantes, lo que atestigua la primacía de esta ruta: el citado puente, cruceiros, fuente, iglesias, ermitas, castro, pazos, posadas, hospital de peregrinos, parada de postas, ventas, así como numerosas quintas o casas solariegas que no hacen más que demostrar esa importancia histórica. La iglesia de Santiago de Sigrás se sitúa en el centro de importantes infraestructuras directamente relacionadas al Camino: aquí se sitúa el "hospital de peregrinos" ya consignado por el Cardenal del Hoyo, que poseía dos camas, así como una fuente, tal vez una posada y la parada de postas de la famosa "carrilana". La iglesia, parte fundamental de este complejo (también para el necesario alimento espiritual del peregrino) que contaba con otras muchas dependencias hoy destruídas, consta de una sola nave y ábside rectangular. Hasta el año 1865 poseía una capilla mayor de estilo románico que fue destruida para agrandar la iglesia. Esta capilla era de ábside semicircular encerrando un espacio extremadamente reducido. Actualmente se conserva de estilo románico el arco triunfal y los capiteles de sus columnas. Los inicios de la construcción de este templo se pueden datar en la segunda mitad del siglo XII y, aunque su estructura es de puro estilo románico, la estilización de los capiteles con hiladas de botones y los biseles de los canecillos, denotan un claro influjo del arte cisterciense, que será el que dé origen al gótico. En el interior, en la bóveda de cañón que cubre el ábside rectangular se conservan unas pinturas que fueron fruto de una lamentable e irreversible "restauración".

Siguiendo el Camino Inglés, a la izquierda se sitúa, en primer lugar, el Pazo de Sigrás y, en segundo lugar, el Pazo de Sobrecarreira que acoge en sus dominios el Castro de Sigrás. En cuanto al primer pazo, se debe señalar que su planta se desarrolla en forma de escuadra y su fábrica es de sillería de granito bien labrado. Perteneció a los linajes de los Queo, Ponte, Rebeira, Parga, Luaces, Montenegro, etc. Una de sus últimas poseedoras fue doña Herminia Rodríguez-Borrel y Feijóo que estuvo casada con el heredero del fundador del enorme imperio económico, el armenio Galouste Gulbenkian. Doña Herminia, al divorciarse del Nubar Gulbenkian, se retiró a A Coruña y compró el Pazo de Sigrás donde moró hasta sus últimos días. A continuación, el Pazo de Sobrecarreira que se sitúa casi en la cima del Castro de Sigrás, sigue perteneciendo a los descendientes de los Loriga-Labora, fundadores de este linaje. De este pazo fue don Juan Jacobo Durán Loriga, ilustre militar y gran matemático. Es este pazo se alojaron los mariscales franceses Soult y Nuy cuando perseguían al general Sir John Moore que intentaba reembarcar sus tropas en A Coruña. Soult abandonó en este pazo su diario de campaña, hoy guardado en Zaragoza. La planta del pazo de Sobrecarreira es rectangular y en su fachada principal se dibuja la puerta principal marqueada. Sobre ella se alza una balconada de hierro forjado y en lo más alto un tímpano semicircular cobija el escudo fundacional acuartelado.

A partir de aquí el camino de adentra en tierras de Anceis, donde se sitúan los pazos do Drozo y de Anceis, la fuente da San Antón y varias casas blasonadas. Todo este conjunto, junto al núcleo de arquitectura tradicional, todavía en buen estado de conservación, conforma un núcleo armonioso y que confiere carácter al Camino.

El Pazo do Drozo fue objeto de una extraordinaria restauración arquitectónica y humana hace pocos años. Originalmente poseía una torre en un extremo que desapareció en 1730 y en su lugar se construyó un patín, una fuente y una hermosa solana muy al gusto de la mayoría de los pazos de Galicia. La parte principal, que es la más antigua, describe una planta rectangular con el citado patín en la parte lateral derecha. En la izquierda se incluye una coqueta capilla. Al perder la torre se le añadieron, hacia la parte trasera, dos cuerpos rectangulares que constituyen su actual plantea en forma de "U". En esta fachada principal se abren dos puertas con arcos escarzanos y balcones de hierro. La fábrica es de buena sillería. Posee una hermosa huerta y un jardín con árboles como chopos, ucas y camelias. A esto hay que añadir la vivienda de los caseros, "alpendres", hórreo, estanque y fuente.

El Pazo de Anceis, o Pazo do Conde, linda con el Pazo do Drozo. En su fachada principal, de cantería, se asienta el impresionante escudo con los cuarteles de los Bermúdez de Castro (roeles), Vilardefrancos (brazo empuñando un estandarte) y el castillo envuelto en zarzas de los Riobóo. Data de finales del siglo XVII y probablemente fue construido sobre el antiguo solar de los Piñeyro y Becerra por los Bermúdez de Castro. La planta dibuja una "U" y en una ala se asienta la capilla (izquierda) y detrás el patín que conduce al salón.

A partir de aquí y luego de pasar la Venta de Altamira, el Camino Inglés se introduce a través de sinuosos vericuetos en las tierras del ayuntamiento de Carral.

El otro y tal vez el más importante hito de la historia de Cambre se centra en la construcción y desarrollo del Monasterio benedictino de Santa María de Cambre, indudablemente ligado por numerosos lazos a los templarios del puente del Burgo. Su historia se desarrolla por singulares derroteros, aunque la conservación de lo que hoy es templo parroquial corrió mejor suerte que la fortaleza de los templarios, hoy desaparecida.

En la segunda mitad del siglo XII se produce en la comarca de las "Mariñas dos Freires", y prácticamente en toda Galicia, un período de cierta estabilidad socio-política que permitirá el desarrollo armonioso de una ingente productividad arquitectónica. Esta paz social, que coincide a "grosso modo" con la Era Compostelana, fue posible gracias a tres reyes con estrechos vínculos en Galicia, a saber, Alfonso VII, Fernando II y Alfonso IX. Estos monarcas habían sido educados por ayos que pertenecían a la rancia y poderosa nobleza gallega, los magnates Condes de Traba (benefactores tanto de los Templarios del Puente del Burgo como del cenobio benedictino de Cambre). Todo este desarrollo permite la construcción de innumerables iglesias y posibilita la eclosión del oficio de los canteros profesionales que formaban cuadrillas autónomas y que se desplazaban por áreas geográficas limitadas, como se puede comprobar por la similitud de muchas de sus obras. Es significativo, en este sentido, el parecido que guardan los sarcófagos que se conservan en las iglesias de Anceis y de Santa María de Vigo con otro conservado en la Iglesia de San Francisco de Betanzos, lo cual permite inferir la existencia de algún taller común en las Mariñas.

El monasterio de Santa María de Cambre fue construido posiblemente sobre restos romanos y sobre otra construcción religiosa datada en la alta Edad Media (932) según consta en un documento en el cual se relata como Gutier y Aloito confirman la dotación y fundación del mismo a su abad Adulfo. La iglesia actual fue construida bajo el patrocinio de los poderosos Condes de Traba. Su constructor-cantero, el cual es considerado como el maestro por excelencia de este tipo de templos, fue Micahel Petri, según consta en la primera piedra o salmer de un semioculto sillar de uno de los arcos interiores, mostrándose así como una solitaria individualidad creadora frente al general anonimato de los artesanos. El remate del templo así como la construcción de la girola acontecen en época más tardía y, en el siglo XVII, se acometieron diversas modificaciones que afectaron al deambulatorio y al crucero que se cubrieron con una falsa bóveda de casetones y la cúpula con un cupulín. La iglesia de Santa María de Cambre es de tipo monacal con planta de cruz latina, crucero y una girola en la que se abren cinco capillas absidiales en torno a la mayor. Estas características nos permiten difinirla como la única iglesia parroquial gallega con planta catedralicia.

Las capillas absidiales se cubren mediante bóvedas de cuarto de esfera sobre nervios de clave colgante y se comunican con la girola a través de arcos apuntados. La luz proviene del exterior por medio de unas pequeñas ventanas de arco de medio punto y molduras en las jambas, estando exentas de las tradicionales columnitas de las ventanas de esta época. En las columnas del interior se conservan noventa y cuatro capiteles decorados con treinta motivos diferentes, destacando los motivos geométricos, los motivos de grandes hojas lobuladas que acaban en voluta y los zoomórficos.

En cuanto al exterior, en el tramo central de la fachada occidental aparecen tres de los elementos más sobresalientes de esta iglesia: el campanario, el rosetón con pequeños arcos de herradura y la portada, en la que sobresale el "Agnus Dei" (Cordero de Dios o cordero místico) del tímpano que es sujetado por dos ángeles. La portada consta de cuatro columnas acodilladas en las jambas y dos arquivoltas que enmarcan el conjunto. Estas arquivoltas están trabajadas y decoradas con florecillas y animales fantásticos, así como escenas bíblicas, como la de Daniel entre los leones de la clave. El rosetón, con arcos polilobulados, sobresale encima del tornalluvias que se sostiene por medio de seis canecillos en los que se aprecian motivos zoomórficos, personajes bíblicos, un músico y motivos geométricos.

Los tramos laterales se separan del central por medio de dos contrafuertes: en el de la derecha sobresale una torre que contiene la escalera por la que se accede a la espadaña. En los laterales se abren dos ventanas con columnitas rematadas en capitel y con arco de medio punto que se forma mediante arcos polilobulados la de la izquierda y doblemente polilobulados la de la derecha.

Entre los elementos valiosos y legendarios que se guardan en el interior de esta joya del románico destaca la Hidria de Jerusalén (o Hidria de Caná), el relieve de la virgen con el niño, una pila bautismal, la pila de abluciones, el vaso relicario y tres capiteles de pila de agua bendita. La Hidria de Jerusalén se encuentra rodeada de leyendas con respecto a su procedencia y origen, aún cuando se ha demostrado que fue construída en esa ciudad en el siglo XII, siendo traida por algún caballero templario perteneciente a la familia de los Traba que la depositó en la iglesia como reliquia. En Cambre aún hoy se cuenta que la Hidria fue traída por los templarios siendo trasladada desde la iglesia del Temple a la de Cambre.

La descripción de la historia del ayuntamiento de Cambre se completa con la enumeración de los distintos elementos arquitectónicos en cuanto a las construcciones civiles, religiosas, puentes, etnografía, quintas..., que con diversas particularidades no difieren de las de otras comarcas adyacentes. No querríamos concluir sin nombrar a personajes que de alguna manera desarrollaron su actividad pública, artística, literaria o heroica en tierras de este ayuntamiento: María Pita vivió y murió en Sigrás; Manuel Deschamps (también de Sigrás), héroe de la Guerra de Cuba, Casares Quiroga, último presidente de la República española; Wenceslao Fernández Flórez escribía sobre la hermosa fraga de Cecebre, Emilio González López, Durán Loriga, o el legendario caballero Xoán de Andeiro, tal vez señor de la Torre de Andeiro (hoy semidestruida), al cual decapitó Gómez Pardo das Mariñas para apropiarse de sus posesiones. El linaje de los Andeiro pasó al reino de Portugal para servir al rey Pedro I. Xoán de Andeiro obtuvo de ese rey tres villas y el condado de Ourém, sin duda para agradecerle los innumerables servicios prestados. Diversas intrigas y amoríos con la reina Leonor hicieron que este caballero perdiese todos sus estados portugueses.

Según Carré Aldao, el topónimo "Cambre" recuerda el término "Cambria" del País de Gales, en las islas Británicas, hecho que lo induce a establecer que los "Kimris" o "Cimbrios" fueron los remotos habitantes del municipio. "Cymrr", según este autor (que significa "País de Gales" en el idioma galés), derivó con posterioridad a "Cymbri" que luego se convirtió en el actual Cambre.

El mismo autor, influido tal vez por los ideales románticos del celtismo, dibuja un pormenorizado y somero análisis del carácter de los nativos de Cambre, a los que confiere una idiosincrasia especial que los distingue y diferencia nítidamente de cualquiera de los grupos étnicos que moraban en la Provincia de A Coruña: debido a la especial configuración orográfica y climática, los indígenas de las diferentes parroquias "jamás pudieron mezclarse y fusionarse". Este férreo aislamiento (incluso entre lugares de la misma parroquia) ha ocasionado "muchos enemigos y hasta luchas intestinas".

Carré señala también que el actual término municipal era cruzado de Oeste a Este por una "vía romana" que unía Farum (A Coruña) con Brigantium (Betanzos).

 

 

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